lunes, 10 de marzo de 2008

¿No hay mal que dure cien años?

Cien años de soledad es el nombre de una de las novelas más importantes del escritor colombiano Gabriel García Márquez. Pero también podría titular la engorrosa historia entre San Lorenzo y la tan esquiva Copa Libertadores.
El próximo 1° de abril, el club de Boedo cumplirá sus primeros cien años de existencia y para festejarlos, tanto dirigentes como jugadores e hinchas tienen un solo propósito: conseguir la tan anhelada Copa.
Con ese objetivo entre cejas se montó un masterplan que incluyó contrataciones rutilantes -no sólo de jugadores sino también hay que tener en cuenta la renovación “millonaria” de su entrenador- ampliación de estadio, nueva camiseta (en pocos días) y todo tipo de fiestas y eventos que todavía no terminaron y que culminarán el primer día de abril.
Ahora bien, todo esto necesita de una respuesta en cuanto a lo deportivo. Y aunque San Lorenzo ya no recibe todas las críticas de los medios desde hace algunos días, los dos triunfos consecutivos ante Estudiantes y Racing no aliviaron todos sus problemas.
El partido del viernes en el “Cilindro” de Avellaneda fue muy malo, y el conjunto azulgrana de Boedo sufrió para ganarle a un Racing con diez jugadores desde los 15 minutos. Ante Estudiantes no jugó mal, pero tampoco alcanzó al nivel que había demostrado ante Cruzeiro, partido en el cual se debió conformar con un empate.
En pocas horas el “Cuervo” enfrentará a Real Potosí, ciudad que casualmente también cumplirá años el 1° de abril, pero 463. El último campeón boliviano lejos está de pasar su mejor momento, de hecho perdió los tres partidos disputados en el Apertura y a su técnico.
De todos modos, los más de 3800 metros de altura serán un gran obstáculo para un San Lorenzo que si pierde tendrá la obligación de ganar el resto de los partidos (todavía le queda visitar al dificilísimo Cruzeiro, en Belo Horizonte) y hasta esperar que se den otros resultados.
Sin poder contar con su pareja de centrales titular, Bottinelli y Méndez, ni con su goleador Silvera, y mucho menos con la incorporación más flamante de todas, Andrés D´Alessandro, realmente le va a costar mucho al Ciclón ignorar su propia historia (perdió los tres partidos que jugó en la altura de Bolivia).
El objetivo es claro, pero cada vez más lejano. A pesar del dicho que indica lo contrario, San Lorenzo cumplirá un siglo de vida y la Copa parece volver a esquivar su destino. Para esta extraña pareja nunca tan dispareja, todo indica que no serán suficientes “cien años de soledad”.

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